Desde julio de 2021 el multimillonario mundo de los deportes universitarios USA ha comenzado a llegar a los bolsillos de los propios jugadores de forma legítima, al tiempo que se superaba uno de los mercados laborales más injustos del país. De esta manera las universidades, siempre a través de patrocinadores privados, van a poder pagar a los jugadores, algo prohibido hasta entonces.

La temporada NCAA 2021/22, que finalizó con el ajustado triunfo de la Universidad de Kansas, ha puesto en marcha los nuevos contratos de patrocinio firmados por algunos jugadores universitarios estadounidenses, siendo el estado de California el primero en ponerlo en práctica.

No obstante, creo que el sistema de los patrocinios nominales en el deporte universitario, conocidos por las siglas NIL, ha llegado precipitadamente. En efecto:

-Solo algunos estados han aprobado leyes que regulaban los acuerdos.

-No se desarrolló la legislación federal. Aún existen lagunas jurídicas en materia fiscal (Hacienda trata de distinta forma los llamados ”ingresos activos y los ingresos pasivos”, así como los obtenidos fuera de Estados Unidos o no…), de emigración, etc…

-El Tribunal Supremo falló a favor de los derechos de los deportistas a ser compensados.

-Las normas dictadas por las universidades y la propia NCAA no han permitido controlar el nuevo modelo de negocio, generando confusión y poca transparencia sobre quiénes son los beneficiarios y su financiación.

-Ninguna de las partes de los acuerdos de patrocinio están obligados a dar cuenta en qué términos se han cerrado. Así, hay acuerdos de cuatro cifras, o menos, y otros de seis cifras, dependiendo de muchos factores: repercusión en el mercado, su magnitud…No es lo mismo la publicidad de un vehículo de gama alta respecto de productos de alimentación, por mucho que se vinculen al aspecto físico de quienes los consumen. Finalmente, dichos acuerdos se producen, incluso, antes de que los jugadores lleguen al campus.

Sin embargo, hay que reconocer que se ha mantenido la norma esencial en el espacio NIL: las escuelas no pueden vincular las becas o el reclutamiento de deportistas a los acuerdos, no siendo necesario que el jugador asista a la escuela del patrocinador.

Por otro lado, los entrenadores ven cómo su destino puede depender de las decisiones comerciales de adolescentes, en las que legalmente no pueden influir. Aunque, como contrapartida, se puede afirmar que el nuevo sistema NIL puede haber acabado con dos prácticas rechazables: la manipulación académica y/o la entrega de dinero para concluir el reclutamiento.

Además, siguen conviviendo con dicho sistema, la regla del “one-and-done “, que permitía a los jugadores de baloncesto dejar la universidad para entrar en el draft de la NBA, con solo un año de estudios, favoreciendo a unas escuelas, como DUKE o KANSAS, frente a otras, como PURDUE o WISCONSIN, así como el “portal de fichajes”, que permite a los jugadores cambiar de escuela sin tener que pasar una temporada en blanco.

La visión optimista es aquélla en la que un jugador se asienta en una escuela, mientras gana un dinero decente y tras cuatro años obtiene su título.

Pero, cómo repercute este sistema en los proyectos de jóvenes procedentes del baloncesto europeo, que se están marchando a las universidades USA al amparo del conocimiento del inglés, una mejor formación y, a partir de ahora, unos ingresos contra los que no pueden competir las canteras europeas (se dice que por el pivot zaragozano Aday Mara la universidad de UCLA le abonará un millón de dólares al año).Cual será la rentabilidad de la cantera? Existirán derechos de formación y retención? Jordi Martí, responsable de la cantera del Juventud de Badalona, ha comentado recientemente que su presupuesto anual, incluido el personal técnico, está en torno a los 500/600 mil euros. Es decir, el coste del patrocino anual de un jugador europeo de segundo nivel que, incluso, podría no haber debutado en la liga de su país. Se calcula que el 12/13% de los jugadores de la NBA no son estadounidenses.

En 1954 se creó el Visado F1, que autorizaba el acceso de deportistas extranjeros a las universidades USA. Pero ese Visado no permite que los extranjeros puedan ganar dinero fuera del recinto universitario, mientras que los nativos si lo pueden hacer. Esta es una de las muchas normas que tienen que cambiar, al igual que otras actualmente en vigor y que chocan con el sistema de patrocinios privados.